¡Amamos la comida peruana! No dejamos de sorprendernos con sus sabores y sus sencillas recetas que enamoran. Hoy nuestra amiga Daniela Chávez del blog Mami Chave comparte con nosotros su receta de uno de los clásicos peruanos por excelencia: el lomo saltado. ¿Se imaginaban que fuera tan sencillo?
Estuve varios meses probando distintas recetas y versiones, hasta que al fin encontré ese sabor que tanto buscaba, gracias a los tips de Ciro Watanabe y Mitsuharu Tsumura (espero algún día lograr platillos tan ricos como los de ellos, pero para llegar a eso, hay que seguir aprendiendo, estudiando y practicando!).
Lo ideal es preparar este platillo porción por porción (se logra mejor ese sabor característico del lomo saltado) pero uno en casa, siempre suele cocinar para varias personas, así que esta receta está pensada y adaptada para compartir en grupo.

Ingredientes:

  • 800 gr de filete o lomo liso picado en trozos de 4 centímetros aproximadamente.
  • 2 cebollas grandes picadas en julianas
  • 2 dientes de ajos grandes picados finamente
  • 1 cucharada de jengibre rallado
  • 1 ají amarillo peruano picado en tiritas (sin pepitas ni enitas)
  • 3 tomates picados en julianas gruesas
  • 3 cucharadas de cilantro picado finamente
  • 120 ml de salsa de soya (un poco más de 1/2 taza). Trata de buscar la de mejor calidad y oscura (no usar salsa de soya clara).
  • 60 ml vinagre de arroz o vino blanco (1/4 de taza)
  • 30 ml cucharadas de vinagre de vino tinto
  • 1 cucharada de vinagre de vino tinto (para la carne)
  • 12 gotas de salsa inglesa
  • 3 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharada de harina
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta
  • Preparación:

La carne: unas de las cosas que he aprendido de los peruanos, es que a la hora de cocinar este tipo de salteados, lo más importante es preparar la carne separada de las verduras, y solo al final, uno mezcla todos los ingredientes. Esto cambia radicalmente los resultados de una receta: el sabor, los puntos de cocción y la textura de los ingredientes. Así que esto debes seguirlo al pie de la letra.

Toma los trozos de la carne y salpimienta a gusto. Agrega además, la cucharada de vinagre de vino tinto y al final la harina. Deja que la carne absorba todo. Luego, calienta un wok o un sartén muy profundo, espera a que humee (bastante, la idea es que se queme, literalmente) y le agregas un chorrito de aceite de oliva por los costados. Agrega la carne y saltea a fuego muy, muy alto. Esto es lo que le dará ese sabor tan característico, ya que sellarás rápidamente cada trozo, manteniendo los jugos por dentro. Si hace combustión el sartén (que salgan llamitas), mejor aún! Te puedes apoyar también con un soplete de cocina y así lograr ese tostado perfecto. Si la temperatura del wok es lo suficientemente alta, la carne debería estar lista en no más de 2 minutos. Cuando esté lista, resérvala.

El salteado: En el mismo wok muy caliente, agrega otro poco de aceite, junto al ajo, el jengibre y el ají. Déjalos dorarse por unos segundos, hasta que aromaticen. Vierte los vinagres, revuelve e integra la cebolla, el tomate, la salsa de soya, la salsa inglesa y el azúcar. Mezcla y devuelve la carne al wok, junto al cebollín. Revuelve suavemente y deja que se mezclen todos los ingredientes por un minuto. Apaga el fuego y cierra la preparación con el cilantro picado. La idea es que la cocción de los vegetales sea rápida, conservando su crocancia y texturas.

Sirve de inmediato junto a una buena porción de papas fritas caseras* y arroz blanco como guarnición aparte. Con el primer bocado, ¡no te arrepentirás!